Tras más de 80 años, Estados Unidos prepara un nuevo fusilamiento militar y planea transmitirlo en vivo
Estados Unidos se prepara para realizar su primer fusilamiento militar desde la Segunda Guerra Mundial, después de que el presidente Donald Trump autorizara la ejecución de Nidal Malik Hasan, condenado por una masacre ocurrida en 2009.
La sentencia está programada para el 3 de diciembre de 2026, en la base Fort Hood, Texas, donde Hasan asesinó a 13 personas e hirió a otras 32.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, defendió la decisión de utilizar un pelotón de fusilamiento y anunció que el procedimiento podrá ser observado por el público.
Un funcionario del Pentágono confirmó posteriormente que la ejecución será transmitida en vivo, aunque los detalles todavía no han sido publicados.
La última ejecución realizada por las Fuerzas Armadas estadounidenses ocurrió en 1961, cuando un soldado fue ahorcado tras recibir una sentencia de muerte.
En cambio, el último fusilamiento militar conocido se remonta a 1945, por lo que el procedimiento anunciado representa el regreso de un método que no se empleaba en ese ámbito desde hace más de ocho décadas.
La decisión también forma parte de un contexto más amplio de cambios en la aplicación de la pena capital en Estados Unidos, donde algunas autoridades han impulsado métodos alternativos a la inyección letal.
Especialistas en derecho y pena de muerte han expresado posturas diferentes sobre la transmisión pública: algunos consideran que podría aumentar la transparencia, mientras otros cuestionan sus implicaciones legales y éticas.
El caso de Hasan marcaría así dos precedentes: el regreso del fusilamiento militar después de 81 años y la decisión del gobierno estadounidense de transmitir públicamente una ejecución de esta naturaleza.