Óscar Menéndez: seis décadas usando el cine para escuchar y preservar otras voces de México
Para Óscar Menéndez, filmar también significó aprender a mirar y escuchar de otra manera.
Durante seis décadas de trayectoria, el documentalista mexicano colocó frente a su cámara movimientos sociales, episodios históricos y comunidades indígenas cuyas historias pocas veces ocupaban las pantallas.
Esa mirada aparece en trabajos como La música y los mixes y Hablan los tarahumaras.
Menéndez ha explicado que ese acercamiento modificó también su propia forma de entender el documental y lo llevó a asumir como principio el respeto hacia el mundo indígena.
Su obra se extendió igualmente hacia acontecimientos que marcaron la historia contemporánea de México.
Documentó el movimiento estudiantil de 1968, filmó material relacionado con presos políticos en Lecumberri y posteriormente realizó trabajos vinculados con el movimiento zapatista.
Ahora, después de seis décadas detrás de la cámara, recibirá la Medalla Salvador Toscano.
La distinción reconoce a quienes han contribuido a construir y conservar la historia del cine mexicano.
Menéndez resume su permanencia con una frase mucho más sencilla: “Aquí sigo dando lata”.
Y después de 60 años, continúa defendiendo la misma idea que acompañó buena parte de su obra: utilizar el documental para conservar historias, imágenes y voces que también forman parte de la memoria de México.