El peligro puede estar más cerca de lo que parece: amigos y familiares reclutan menores para el crimen
El reclutamiento de menores por el crimen organizado no siempre comienza con hombres armados, amenazas o secuestros. Puede iniciar con una conversación entre amigos, un familiar o alguien conocido que ofrece dinero, protección y pertenencia.
Especialistas reunidos por la Universidad Iberoamericana advierten que los grupos criminales aprovechan relaciones de confianza para acercarse a niñas, niños y adolescentes.
La captación puede ser gradual. Primero aparecen pequeñas gratificaciones, dinero o promesas de oportunidades; posteriormente, los menores pueden terminar realizando tareas de vigilancia, traslado de mercancías u otras actividades para las organizaciones.
La necesidad de pertenecer a un grupo, la violencia familiar, el abandono escolar y la falta de oportunidades pueden aumentar la vulnerabilidad, aunque los especialistas advierten que el fenómeno no afecta únicamente a jóvenes en situación de pobreza.
Una vez dentro, algunos adolescentes pueden incluso convertirse en el enlace para atraer a otros conocidos.
Por eso, una de las alertas principales está en mirar más allá de los desconocidos: en algunos casos, el primer contacto con el crimen puede llegar precisamente a través de alguien en quien el adolescente ya confía.