Andrea Chávez exhibe las farsas del “democrático” reparto de candidaturas en Morena
Morena presumió encuestas, metodología y reglas para definir quién encabezaría su proyecto rumbo a la gubernatura de Chihuahua. Una semana después, el caso de Andrea Chávez abrió preguntas sobre qué tan uniformes son esas reglas cuando se trata de repartir otras posiciones.
La senadora perdió frente a Cruz Pérez Cuéllar la coordinación estatal de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional. Morena presentó números para justificar el resultado: Pérez Cuéllar obtuvo 31.53 por ciento en preferencia para una candidatura frente al 30.61 de Chávez, mientras la metodología integral terminó asignándole 8.50 puntos al primero y 1.50 a la legisladora.
Hasta ahí, la explicación oficial era sencilla: hubo un proceso interno y Chávez perdió.
Pero apenas una semana después llegó otro nombramiento.
La dirigencia nacional de Morena designó a Chávez Coordinadora Municipal de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional en Ciudad Juárez, una posición que vuelve a colocarla en un espacio político relevante rumbo a las elecciones de 2027.
El detalle que vuelve especialmente cuestionable la secuencia es que la designación ocurrió sin que Morena hubiera publicado todavía la convocatoria para las coordinaciones municipales.
Cruz Pérez Cuéllar había dicho días antes que esperaría precisamente esos lineamientos y que su responsabilidad sería vigilar el cumplimiento de las reglas y respetar los resultados de las encuestas municipales.
En Juárez, sin embargo, Andrea llegó antes que la convocatoria.
La propia Chávez tampoco escondió su inconformidad después de quedarse fuera de la coordinación estatal. Al anunciar su nueva responsabilidad sostuvo que “el tiempo y el pueblo” determinarían si las decisiones tomadas habían sido “erróneas o acertadas”, y anunció que continuaría trabajando con las bases y en territorio.
El episodio también ocurre bajo la sombra de Adán Augusto López Hernández, uno de los principales referentes políticos con los que Chávez ha mantenido cercanía. Diversos medios la ubican dentro de su grupo político y recuerdan que formó parte de su equipo durante la búsqueda de la candidatura presidencial de Morena.
Lo que hasta ahora no está acreditado públicamente es que Adán Augusto haya presionado a la dirigencia para conseguirle la coordinación municipal. Presentarlo como hecho iría más allá de la evidencia disponible.
Pero ni siquiera hace falta probar una intervención de Adán Augusto para que el episodio deje una contradicción política sobre la mesa.
Morena acaba de defender encuestas y procedimientos para explicar por qué Andrea Chávez no obtuvo Chihuahua. Siete días después, la misma dirigencia le entregó una coordinación municipal antes de abrir públicamente el proceso correspondiente.
No demuestra por sí solo que las candidaturas de Morena sean una “farsa”, pero sí proporciona munición a esa crítica: cuando las reglas todavía no habían llegado, Andrea Chávez ya tenía nombramiento.