40 tablas con clavos para ahuyentar osos desataron denuncias; más de un mes después exigen respuestas
La distribución de aproximadamente 40 tablas de madera con clavos expuestos para impedir que osos negros ingresaran a viviendas de San Pedro Garza García abrió una polémica que, más de un mes después, continúa sin cerrarse.
Los dispositivos fueron difundidos a finales de septiembre entre habitantes de la colonia Olinalá, donde los encuentros entre personas y osos se han vuelto recurrentes.
Parques y Vida Silvestre de Nuevo León presentó una denuncia ante Profepa y solicitó investigar cuántas tablas fueron fabricadas, dónde fueron colocadas, si fueron retiradas y si algún ejemplar tuvo contacto con ellas.
Ambientalistas también acudieron ante la autoridad federal.
Ahora, Cristina Marmolejo acusa que la información proporcionada por Profepa sobre el avance de su denuncia es insuficiente y asegura que no se le ha aclarado qué ocurrió con los dispositivos.
El oso negro se encuentra protegido por la legislación ambiental mexicana y las propias autoridades estatales han advertido que los dispositivos improvisados con clavos pueden provocar heridas, dolor y sufrimiento a la fauna silvestre.
La discusión ya no gira únicamente alrededor de quién repartió las tablas, sino también sobre qué ocurrió con ellas y qué determinarán finalmente las autoridades ambientales.