Bótox y ácido hialurónico no son un retoque cualquiera: aplicarlos mal puede provocar complicaciones
Una aplicación de bótox o ácido hialurónico puede durar pocos minutos, pero eso no convierte a estos procedimientos en algo libre de riesgos.
La toxina botulínica actúa directamente sobre músculos específicos y una aplicación inadecuada puede provocar efectos no deseados. Entre los eventos adversos reportados se encuentran dolor, inflamación, debilidad facial y caída temporal del párpado o la ceja.
Los rellenos dérmicos también pueden producir complicaciones. Por ello, la FDA recomienda acudir con profesionales sanitarios con experiencia en inyectables, anatomía facial y manejo de posibles complicaciones.
La autoridad estadounidense también desaconseja comprar rellenos directamente al público, aplicarlos por cuenta propia o utilizar dispositivos de inyección sin aguja.
Más allá de buscar un resultado natural, el punto central es la seguridad: el rostro contiene vasos sanguíneos, nervios y estructuras que requieren conocimiento anatómico para intervenirse.
Antes de decidir entre ácido hialurónico o toxina botulínica, la primera elección debería ser otra: buscar una valoración profesional y conocer tanto los beneficios como los riesgos del procedimiento.