Asesinato de Claudia Tacoronte reabre crisis por violencia contra estudiantes de la UAEM
Claudia Tacoronte Aguilera había llegado a Morelos para realizar una estancia académica. Menos de un mes después, la estudiante española de 21 años fue asesinada y su nombre se convirtió en el cuarto de una serie de muertes que ha golpeado a estudiantes vinculadas con la UAEM durante 2026.
Claudia Tacoronte Aguilera había llegado a Morelos para realizar una estancia académica. Menos de un mes después, la estudiante española de 21 años fue asesinada y su nombre se convirtió en el cuarto de una serie de muertes que ha golpeado a estudiantes vinculadas con la UAEM durante 2026.
Originaria de Canarias y estudiante de Educación Infantil en la Universidad de Granada, Claudia se encontraba de intercambio académico en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos.
La noche del 12 de septiembre fue atacada con un arma blanca en las inmediaciones de la Casa de la Cultura de Cuautla, donde se desarrollaba la Fiesta Nacional de la Planta Medicinal.
Tras resultar herida, alcanzó a dirigirse hacia el recinto para solicitar ayuda, pero murió debido a las lesiones.
Entre las primeras hipótesis difundidas se encuentra un posible asalto. Sin embargo, la Fiscalía General del Estado de Morelos abrió la investigación bajo protocolo de feminicidio, como establece para las muertes violentas de mujeres, mientras se determina el móvil del crimen.
Su asesinato ocurre después de otros tres casos que durante 2026 provocaron indignación entre los estudiantes de la UAEM.
Kimberly Joselín Ramos Beltrán y Karol Toledo Gómez, ambas de 18 años, fueron localizadas sin vida en marzo. Michelle Itzayana Fuentes Calderón, de 15 años, fue encontrada muerta en junio después de permanecer nueve días desaparecida.
Las circunstancias de los cuatro casos son diferentes y no existe información que establezca una conexión entre ellos. Kimberly y Karol fueron investigadas como víctimas de feminicidio; en el caso de Michelle no se había informado públicamente una clasificación definitiva, mientras que la muerte de Claudia actualmente se investiga bajo ese protocolo.
El asesinato de la estudiante española trascendió además las fronteras mexicanas. Autoridades e instituciones españolas exigieron el esclarecimiento del crimen, mientras la Universidad de Granada realizó un homenaje en su memoria.
La muerte de Claudia reavivó así una exigencia que la comunidad universitaria de Morelos había planteado desde los primeros asesinatos: que estudiar y transitar por los espacios que rodean la vida académica pueda hacerse en condiciones de seguridad.